El día que no pudimos cantar con Peter Seeger ¡Viva la Quince Brigada!

Por Orencio Osuna.- Publicado en http://www.nuevatribuna.es 28 de enero de 2014

 

Al conocer la muerte de Peter Seeger acuden a mi memoria esas canciones que asocio a tantas y tantas luchas  contra la barbarie y la injusticia que durante décadas han entonado millones de personas en todo el mundo. Unas canciones que  evocan imagenes de masas manifestándose en todo el mundo y en todo tiempo. Unas veces contra la guerra de Vietnam, otras rebelándose en el mayo del 68 en París, en Berlín, en Tokyo, en DF, o en las épicas marchas contra el aparheid increpados por violentos whaps,o ya,- ayer mismo- en Occupy Wall Street o Seatle con los movimientos altermundistas. Las mareas de hoy siguen entonando esos himnos con la misma emoción con la que antes lo hicieron otras generaciones. Con sus canciones “Where Have all the Flowers gones” o “If I had Hammer” o “We Shall Overcom” ,llegan los ecos de las voces de esa estirpe de cantantes/luchadores, comprometidos hasta los tuétanos con los asuntos colectivos, es decir con la política-con la “res pública”- tan denostada hoy por gentes de pocas entendederas y tan conveniente para los poderes que son y han sido. Gentes antiguas como Arlo Ghutrie, Phil Osch y Joan Baez desde el mismo corazón del imperio o nuestros Raimon, Paco Ibáñez, Labordeta, Chicho Sánchez Ferlosio, Mikel Laboa, Elisa Serna, y tantos y tantos otros, en la cutre y oscura dictadura franquista. Gentes que con sus himnos de protesta fabricaron una identidad de lucha y resistencia globalizada, antes que esa palabra sirviese igual para un roto como para un descosido o como frame de la publicidad cool.

Las canciones de Peter Seeger han servido durante décadas para desafiar a los criminales del imperialismo, unas veces en Vietnam, otras en Irak, Afganistán o donde sea pertinente para la comunidad internacional neoliberal decida bombardear para hacernos libres; a los viejos y nuevos lobos de Wall Street, así pertenezcan al 1% de plutócratas indecentes o a la aristrocracia genocida del 0,1%, ya sea allá o acá con nuestros tristes y mangantes representantes del IBEX 35 ; a esa pléyade de viejos gorilas golpistas formados por la Escuela de las Américas-tipo Pinochet y Videla- o los jóvenes cachorros que hoy hacen sus masters en los impunes Guantánamos globalizados  o con sus drones asesinos; a esos que unas veces organizaban la caza del disidente en el Comité McCarthy o en la Plaza Dzherszinski de Moscú o en nuestro TOP de andar por casa; a esos que protegían el régimen racista de la Unión Sudafricana, que miraban con hostilidad como Rosa Park ocupaba un asiento en el bus de los blancos o Martin Luther King tenía sueños peligrosos, para más tarde tratar de convertir a Madiba en un producto pop; a esos que la depredación del planeta sólo les parece un rubro más de sus infectos cash flows. A los eternos canallas.

Pero si Seeger es un referente global de lucha y protesta sin fronteras, también lo fue para muchos jóvenes antifranquistas españoles, que gracias a sus discos pudimos conocer en pleno franquismo las canciones que  cantaban los republicanos en las trincheras- en los frentes del Jarama, del Ebro, de la Casa de Campo- ,codo con codo con los miles de voluntarios antifascistas que acudieron a defender la II República de todos los rincones del mundo.

Peter Seeger -ya en 1943- grabó un disco de homenaje a la Brigada Lincoln en la que se recogían las legendarias ¡Viva la Quince Brigada” ,“Si me quieres escribir” o “ Ay, Carmela”. La música de ese hombre cantando en español,con ese acento inglés característico, con su banjo, su estilo folk yanqui , su quijotesca figura espigada y una voz emocionada y emocionante, contribuyó a transmitir y poner en común una tradición política y cultural a dos generaciones: la que fue derrotada, masacrada, exiliada y encarcelada, que el fascismo triunfante quiso extirpar del recuerdo de los españoles y una nueva generación que, en pleno desarrollismo capitalista, se enfrentó  a las estructuras políticas y culturales de la dictadura y que empezaba a confluir con los nuevos movimientos de cambio que operaban en el mundo.

El encuentro con Peter Seeger de las nuevas generaciones de antifranquistas españoles tuvo un momento simbólico memorable. En 1971 Seeger iba a actuar en la facultad de económicas de Barcelona, pero la autoridad competente -el ínclito fascista Tomás Pelayo Ros, gobernador civil y jefe provincial del Movimiento Nacional-, por supuesto prohibió semejante acto de desacato y rebelión. Recuerdo que muchos estudiantes hicimos caso omiso a la prohibición y por primera vez asistí a auténticos enfrentamientos cuerpo a cuerpo con los grises y los odiados sociales de la Brigada Político Social. Durante horas hubo lanzamientos de piedras, algún que otro cóctel molotov y detenidos y apaleados a mansalva y un polícia sufrió una fractura de clavícula ante el el escándalo de la prensa franquista, es decir toda ella. Por una primera vez muchos, en vez de correr como descosidos- como tantas otras veces- ,fue tanta la rabia que se apoderó de nosotros  ante el ciego salvajismo policial que provocó una replica violenta de los manifestantes, dispersos en decenas de comandos por la Diagonal y aledaños. El miedo, quizás,en esa época, iba poco a poco retrocediendo y siendo sustituido por una conciencia de desafío  creciente. El viento de la libertad empezaba a soplar en nuestros corazones, porque cada vez más gente se unía- de un modo u otro- a la lucha antifranquista.

Pero ese mismo año de 1971, los trabajadores de la SEAT ocuparon masivamente todas las instalaciones de la fábrica de la Zona Franca de Barcelona y opusieron una resistencia feroz- palmo a palmo- al desalojo . Taller a taller, la policía empleó una violencia extrema que causó el asesinato por arma de fuego del trabajador Antonio Ruiz Villalba. Ni el miedo, ni la violencia criminal de la dictadura (después vendrían los asesinatos de Puig Antich, Txiqui,Otaegui, Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y Humberto Baena, Patiño, Granada, Vitoria, Yolanda…) iba ya a detener la marea que iba formándose en todos los rincones de la sociedad española.

Hoy que murió Peter Seeger quizás sea útil recordar estas viejas batallas, que son las mismas batallas de un día como hoy en el que, por ejemplo, la marea blanca madrileña ha logrado derrotar a los expoliadores/ privatizadores de nuestra sanidad pública.

En 1971 no pudimos cantar con Peter Seeger “Ay, Carmela” , pero hoy en su recuerdo podríamos cantar- aunque sea para nuestros adentros- la legendaria “No Nos Moveran”. Seguro que a él le gustaría entonarla juntos.

¡Viva la Quince Brigada¡

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