Superar la discrepancia

Artículo de Héctor Maravall

Publicado en http://www.nuevatribuna.es

 

No me gustaría estar en estos momentos en la piel de Elena Cortés, Consejera de Fomento de la Junta de Andalucía, ni de Diego Valderas, vicepresidente del gobierno andaluz. Los dos tienen una muy difícil papeleta encima de la mesa.

Elena tiene suficientes razones, legales y sociales, para afrontar el desalojo de los desahuciados en viviendas facilitadas por la Consejería. Pero su decisión puede entrar en colisión con los derechos adquiridos por otras familias, también en situación desesperada y en lista de espera.

Si gobernar en coalición siempre es muy complicado, lo es más aún en tiempos de crisis y de ajustes presupuestarios. Y todavía resulta más complejo si se está gestionando un ámbito social en el que hay una gran presión de demandas no satisfechas, como es el de la vivienda social.

No nos engañemos. La izquierda alternativa, como IU, no tiene fácil gobernar con el PSOE y viceversa. En el PSOE hay fuertes y arraigadas tendencias a un tipo de gestión excesivamente tecnocrática, que obvia los aspectos políticos, sociales e ideológicos. Por nuestra parte, en IU, tenemos todavía una muy escasa experiencia de gobierno, salvo en el ámbito local. Esto nos lleva a la disyuntiva entre cumplir lo que nos dictan nuestras ideas y lo que establece la legalidad o los pactos; con frecuencia caminamos en el filo de la navaja y nos vemos empujados por el voluntarismo de querer resolver los graves problemas de la gente  como sea.

En el conflicto actual, parece evidente que la Consejera de Fomento no solo tiene razones sociales sino también mandatos legales que cumplir por imperativo judicial. Pero antes de tomar una decisión, con tanto impacto mediático y con previsibles consecuencias políticas, sin duda hubiera sido oportuno consultarlo y tratarlo con los socialistas de la Junta de Andalucía para buscar una salida satisfactoria para todos.

A su vez, a la presidenta de la Junta le ha faltado tiempo para tomar una decisión aparatosa y con una evidente dosis de prepotencia y hasta de provocación: retirar la competencia de realojos a la Consejera. Es como si quisiera llevar a IU al borde del precipicio y decirles: “o tragáis o saltáis”. Y esa no es manera de tratar a un aliado de gobierno, salvo que se pretenda socavar la coalición o romperla.

Porque si hay algo claro en este momento es el interés que desde diversos y opuestos ángulos hay en que fracase la experiencia de gobierno PSOE-IU en Andalucía.  Intereses en la derecha, y no hay mas que ver la inmediata y oportunista reacción del PP, ofreciendo al PSOE su abrazo del oso si rompe con IU. También hay intereses dentro del PSOE de quienes no les gustan nada, ni antes, ni ahora y mucho menos en el futuro, gobiernos de coalición entre el PSOE e IU. Y por supuesto  dentro de IU, en España y sobre todo en Andalucía, hay minorías que no simpatizan nada con estas iniciativas de colaboración con el PSOE y están esperando a la primera de cambio para pedir la ruptura del pacto.

Hay que encontrar una formula razonable para superar el conflicto. Nos estamos jugando mucho con el gobierno de coalición PSOE-IU en Andalucía. Así lo he afirmado en otros escritos. Si queremos desplazar a la derecha del gobierno del Estado, de la mayoría de las Comunidades Autónomas y de muchos Ayuntamientos, no hay otro camino que gobiernos de coalición de izquierdas plurales y diversas. Muchos de ellos entre el PSOE e IU. Pero también en muchos ámbitos habrá que sumar, también, a otras fuerzas ecologistas, nacionalistas y progresistas para articular una alternativa institucional a la derecha que hoy nos asola. Por eso debemos recorrer y allanar el camino para un gobierno de coalición progresista en España entre el PSOE e IU y quizás otros sectores de la izquierda. No será una tarea fácil. Vamos a encontrar fuertes presiones para que la alternativa al gobierno del PP, sea un gobierno PSOE-PP, como esta defendiendo insensatamente el propio Rodríguez-Zapatero y otros lo piensan, aunque por ahora no lo dicen. También desde sectores desde esa misma IU se fomenta y propaga la idea de que esa “gran coalición” es inminente, como una forma de ataque al PSOE y de autodefensa ante nuevas formaciones de izquierda que pueden restarle votos “por su izquierda”. Pero, en todo caso, debemos tenerlo claro: un gobierno de gran coalición PSOE-PP, seria apostar directamente por una salida a la crisis de carácter neoliberal. 

Los futuros gobiernos de coalición, si los logramos, van a ser tremendamente complicados y con una gestión postcrisis dificilísima; es imprescindible afinar bien en los programas electorales, tanto en el PSOE como IU. No podemos escribir “cartas a los Reyes Magos”, sabiendo de antemano que no se van a cumplir. La recuperación de la credibilidad de la izquierda pasa porque nos comportemos con rigor y tratemos a la ciudadanía con respeto y sin menospreciar su inteligencia.

Por eso es tan importante que la experiencia de Andalucía no fracase. Es la hora de tener las ideas claras y la cabeza fría. El futuro de la izquierda se sustenta en su capacidad de diálogo y de acuerdo. No nos defraudemos.

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