Sí, ¿ganamos?

http://www.publico.es

30 de mayo de 2014

José Francisco Mendi Forniés
Miembro del Colectivo Espacio Abierto

La vida sigue igual en la política española. Supongo que si sostengo esta tesis me tildarán, con razón, de estúpido o cuando menos frívolo tras lo acaecido al abrir las urnas el pasado 25 de mayo en España. Tienen razón porque la política ha cambiado radicalmente. Y quizás aún no seamos conscientes de que hemos entrado en una nueva era de la democracia o al menos de sus mecanismos de relación, participación y representación. Tal vez ya estábamos en esa nueva fase y, simplemente, la ciencia de los votos constató con la realidad del método empírico las hipótesis sociológicas que lo aventuraban teóricamente. Sin embargo las leyes fundamentales del universo político se mantienen. La manzana que golpeó a Newton a base de gravedad sigue arrastrando la misma fuerza de atracción que hoy superan con facilidad nuestras naves espaciales. La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y en política…también.

El análisis detallado electoral es fundamental para saber lo que ha ocurrido y cómo ha sucedido. Pero la visión del bosque en su conjunto es imprescindible para conocer el mapa global y, brújula en mano, caminar en la dirección adecuada. Los resultados de las elecciones europeas nos permiten vislumbrar que casi siete millones de personas se acercaron a votar con una perspectiva conservadora, unos siete millones y medio lo hicieron hacia opciones progresistas y prácticamente diecinueve millones y medio se abstuvieron (18.810.010), votaron en blanco (357.000) o fueron votos nulos (290.000). Así que la primera ley de la democracia sociológica española se ha seguido cumpliendo, también, en estas elecciones. España sigue manteniendo estos bloques, progresista y conservador, con una gran igualdad de fuerzas que se reequilibran en función de la abstención que afecta a cada bloque electoral, fundamentalmente por enfado o frustración de sus propios componentes hacia sus referentes de poder en cada bando. Como el objeto de este artículo es un análisis sencillo, pero científico, del bosque electoral resultante tras las elecciones europeas no profundizaré en la redundante, y excelente, analítica de lo ocurrido en el seno de la izquierda. Por cierto ya me gustaría leer estos días una décima parte de sociología electoral por parte de los conservadores sobre lo ocurrido en la derecha y sus consecuencias. Pero bueno, o no están preocupados o son tan irresponsables como los que hoy gobiernan nuestro país.

Ya sabemos que el Partido Popular y el PSOE han perdido millones de votos. Que el PP ha sido la fuerza más votada de estas elecciones. Que el PSOE sufre el mayor castigo electoral de su historia. Que la abstención es enorme a pesar de que podía haber sido peor. Que ha surgido con fuerza una opción desde la izquierda que ha sabido representar una parte del sentir indignado que se expresó el 15M, como es Podemos. Y que en Cataluña el debate territorial sigue siendo participativamente electoral. Estos han sido los grandes titulares en España desde el día de las elecciones. Por lo tanto las grandes noticias. Nos gusten o no, todas son verdad. A partir de ahí es necesario pasar de lo que ha ocurrido a lo que queremos que pase. Como dice esa frase mezcla de chiste y realidad. Un buen analista es quien disecciona perfectamente los datos, conoce la realidad, hace sus predicciones y es capaz de explicar perfectamente, por qué no se han cumplido sus previsiones. Por lo tanto no caigamos en un exceso de “electoralitis” y trabajemos, entonces, por cumplir las previsiones que queremos y no por desear unas previsiones adaptadas a la realidad que queremos creer. La pregunta es fácil: ¿queremos ganar al PP?

La euforia electoral tras el avance de la izquierda a la izquierda del PSOE, comprensible por supuesto, vuelve a evidenciar que el imán de los buenos resultados cosechados por Podemos, IU y Primavera Europea/Equo podría estar trucando la buena orientación de la brújula política de los progresistas. Si el objetivo de esa izquierda es terminar, con la excusa de machacar al bipartidismo, con una parte del sustento de la propia izquierda, que hoy sigue representando el PSOE, el único beneficiado será el PP que seguirá asolando nuestro país con la fuerza de los votos, aunque cada vez sean menos. Ese modelo que se sustenta en la izquierda griega de Syriza olvida que allí el PASOK ha gobernado en coalición con la derecha tras un sangriento rescate de la Unión Europea contra los derechos ciudadanos. Evidentemente si una circunstancia así, ya desmentida por los socialistas, de gran coalición PP-PSOE se diera en España no hay duda de que el futuro del socialismo español seguiría los pasos de la tragedia griega. Sin embargo la renovación de la izquierda italiana ha permitido una gran victoria de Renzi al igual que el socialismo portugués ha ganado en un país que también fue intervenido por la Unión.

Así que si somos capaces de fijar el objetivo y hacerlo de forma participativa y participada, la izquierda está en condiciones de derrotar al PP en el nuevo ciclo electoral que comienza el próximo año con comicios municipales, autonómicos y generales. El deseo de renovación es común en toda la izquierda pero la necesidad ciudadana de derrotar al PP es aún mayor. No les defraudemos. Que el PSOE vaya a decidir su candidatura en unas elecciones primarias abiertas a la ciudadanía constituye un gran hito de apertura y participación. Que lo hayan hecho ya Podemos y  Primavera Europea-Equo, es hasta natural. Seguro que toda la izquierda lo terminará haciendo de la misma manera. ¿No podría ser el comienzo de una gran amistad?

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La izquierda entre la oportunidad y el oportunismo

Publicado en http://www.nuevatribuna.es

Héctor Maravall, 8 de mayo de 2014

La presentación de la moción de censura por parte del PSOE al actual gobierno del PP en Extremadura, merece una reflexión sosegada y con visión no meramente localista.

La decisión socialista es evidente que tiene una intencionalidad marcadamente electoral. Pase lo que pase, ganen o pierdan, los socialistas quedan bien. Todo ello en medio de una campaña para las elecciones europeas bastante anodina en general. De paso ponen en un brete a IU, tanto en Extremadura como en el conjunto de España, porque así mismo, haga lo que haga IU, votar en contra, abstenerse o apoyarla, van a salir tocados, aunque mucho más en las dos primeras opciones que en la tercera. Se podrá calificar, por tanto, de oportunista, la iniciativa del PSOE, pero es evidente que las fuerzas políticas juegan sus bazas con sentido de la oportunidad.

Personalmente me pareció una barbaridad política el apoyo tácito que IU de Extremadura dio ahora hace tres años al PP extremeño, permitiéndole llegar al gobierno; posición que como todos recordamos contó con la oposición nítida de IU a nivel estatal y de una minoría de la propia organización extremeña.

Desconozco cuál es la valoración que hacen en la actualidad la mayoría de IU de Extremadura sobre los tres años de gobierno del PP. Es evidente que Morago, Presidente del gobierno extremeño, ha ido relativamente por libre y se ha desmarcado de manera ostentosa de algunas de las iniciativas o actitudes mas reaccionarias del Gobierno de Rajoy; de ahí que algunos hasta le hayan llegado a llamar con una más que evidente exageración: “El Barón Rojo del PP”.

También su gobierno ha adoptado algunas medidas de índole progresista como es la aprobación de la Renta Minima Garantizada, aunque habría mucho que hablar de su efectiva aplicación; igualmente los presupuestos de la Junta de Extremadura en estos tres años, han tenido menos recortes que en otras Comunidades. Es muy posible que todos esos gestos moderados de Morago sean debidos a la presión de IU y a la necesidad de seguir contando con su apoyo tácito. La pregunta sería ¿estos gestos y actitudes del Gobierno de Extremadura son suficientes para justificar y legitimar el apoyo tácito de IU? En mi opinión, no.

Es verdad que el PSOE extremeño, sobre todo bajo la batuta de Rodríguez Ibarra, dejó mucho que desear mientras gobernó y tampoco se distinguió por sus políticas de izquierdas. Como también es verdad que tradicionalmente mantuvo una actitud distante, cuando no altiva, con IU, que a su vez no era muy dada a los matices y en algunas ocasiones adolecía de radicalismo de brocha gorda.

Yo comprendo que para IU de Extremadura pactar con el PSOE en el año 2011, les suponía tragarse unos cuantos sapos. Pero por encima de ello, debería haber prevalecido el valor para Extremadura y para España, de un acuerdo del conjunto de la izquierda. Así ocurrió después, de manera acertada, en Andalucía donde las relaciones entre IU y PSOE tampoco habían sido especialmente buenas. Es previsible que IU de Extremadura mantenga su malestar con el PSOE porque, según dicen, ni siquiera les han informado o consultado la moción de censura. También supongo que el PSOE no se fiaría de que fueran rápidamente con el cuento a Morago.

Así las cosas y una vez la moción de censura en marcha, ¿que se debería hacer? Creo que IU tendría que pensar y plantear las condiciones de su apoyo a la moción y las exigencias para un posterior voto favorable a la investidura de un candidato socialista. Abrir un debate serio en el seno de la izquierda extremeña sobre qué es lo más conveniente para los intereses de la ciudadanía extremeña, si mantener al PP en el gobierno o sustituirlo por un gobierno del PSOE, con apoyo externo o en coalición con IU.

La clave de la posición de IU debe ser la defensa de los intereses extremeños. Pero no debe olvidar, ni mucho menos, la enorme repercusión que su decisión va a tener en el conjunto de España y el daño o beneficio que ello podría causar a IU en las elecciones del próximo 25 de mayo y, también, en las futuras elecciones autonómicas y locales.

IU debe ser consciente que si deciden apostar por dejar a Morago en la Presidencia de Extremadura, el PSOE no va a andarse por las ramas. Aprovechará al máximo la cuestión para reducir las perspectivas de IU. Y esa es una espiral nefasta para la izquierda. Tanto Willy Meyer como Cayo Lara, e incluso hasta Llamazares, al igual que los principales candidatos socialistas, están haciendo una campaña con evidentes descalificaciones hacia sus competidores en la izquierda. Niegan así cualquier atisbo de entendimiento en el Parlamento Europeo tras las elecciones. Es evidente que en las campañas electorales a menudo se busca el cierre de filas, la sal gorda, el voto útil, etc. y que después las cosas se pueden recomponer.

Pero en unos momentos en que estamos viendo por un lado el incremento de la abstención y por otra la cierta recuperación del voto al PP, andarnos en la izquierda con estos tortazos dialécticos no anima precisamente a la gente progresista tan desanimada, escéptica y cabreada. Nos puede pasar lo de la fábula, liarnos a discutir si son galgos o podencos y que al final gane el PP el 25 de mayo y después.

Por ello sería una irresponsabilidad que el desenlace de la moción de censura socialista en Extremadura fuera un mayor enfrentamiento en la izquierda.

El PSOE tiene que hacer una oferta de profundo calado transformador para lograr el apoyo de IU, y esta debe valorarlo con rigor y, en su caso, hacer contrapropuestas “razonablemente asumibles”. Nos vendría a todos muy bien que el 15 de mayo hubiera un cambio de gobierno en Extremadura y que se siguiera por el camino, sin duda difícil y tenso, pero positivo, de Andalucía.

 

ESPACIO ABIERTO, A FAVOR DE UN ACUERDO DE LA IZQUIERDA EN EXTREMADURA

Madrid, 8 de mayo de 2014.- El Colectivo Espacio Abierto, grupo en el que concurrimos personas del entorno de la izquierda plural y que aglutina a militantes del PSOE, de IU y personas independientes sin adscripción partidaria, expresa su deseo de que la izquierda llegue a un acuerdo en Extremadura frente al Partido Popular. La moción de censura que impulsa el PSOE puede y debe ser una nueva oportunidad de encuentro de la izquierda en torno a una alternativa progresista que recupere para el gobierno la mayoría social y electoral de la ciudadanía extremeña tal y como se manifestó en las elecciones autonómicas del año 2011.

Desde Espacio Abierto nunca hemos compartido la fractura en el entendimiento de la izquierda que ha permitido gobernar al Partido Popular en esa Comunidad gracias a la abstención de IU. El hecho de que aquella decisión se tomara con el respaldo de la militancia de IU en una consulta no convalida el grave error político que ha beneficiado al Partido Popular y que le ha permitido mantenerse al frente del ejecutivo extremeño en estos últimos años. Las decisiones políticas competen a los votantes y no sólo a los militantes de los partidos.

Esperamos y deseamos que la izquierda extremeña en su conjunto respalde una nueva alternativa progresista al gobierno del PP. Nos comprometemos a impulsar este acuerdo desde las diversas y plurales posiciones de los integrantes de nuestro colectivo. Queremos que ese acuerdo para derrotar a la derecha de Rajoy en Extremadura permita elaborar un programa de gobierno común, en línea con el que se desarrolla en Andalucía, para fomentar nuevas políticas de empleo, protección social, educación y sanidad desde el sector público que rompa con las directrices de la derecha europea, española y extremeña. Es el momento de asumir los errores del pasado y afrontar un cambio real, no sólo de las personas sino de las políticas públicas en esa Comunidad. Este acuerdo debe incluir un apartado específico contra la corrupción, en favor de la transparencia y en contra del clientelismo que ofrezca garantías de funcionamiento honesto y eficaz desde la política hacia y con las personas

Aprovechemos esta oportunidad de encuentro para recuperar el diálogo dentro de la pluralidad de la izquierda y así construir un futuro común entre los progresistas y mejor para la ciudadanía.