Dirigir el futuro para la mayoría, protagonizar el cambio

Madrid, 26 de diciembre de 2015

Las elecciones del pasado 20 de diciembre constatan el agotamiento de un modelo político-social y de un partido corrupto como el PP, de su política antisocial de recortes y el final de un liderazgo que ha mandado, más que gobernado, a base de “Decreto-Ley”, dando la espalda a los ciudadanos y al propio parlamento a pesar de contar con mayoría absoluta.

La sociedad ha trasladado al Congreso su propio perfil plural que muestra un deseo de cambio. Y lo hace con un giro hacia la izquierda con respecto a la anterior correlación de fuerzas. A pesar de que el PP es la fuerza más votada, la expresión electoral mayoritaria es de rechazo a Mariano Rajoy y la etapa de crisis, precariedad, corrupción y confrontación territorial que ha desarrollado su partido.

Por todo ello se impone un objetivo prioritario: la conformación de un gobierno alternativo, desde la izquierda, que recupere derechos sociales y diálogo común.

El presente documento analiza y desarrolla un guion de trabajo para conseguirlo. Y lo hace pensando para y desde la política. Ajeno a intereses de partidos y/o familias de la propia pluralidad que existe dentro y fuera de todas las formaciones que desean una alternativa de progreso al actual gobierno. Con ese criterio compartido de quienes hemos respaldado y votado candidaturas del PSOE, de Podemos y sus coaliciones y de Unidad Popular proponemos una serie de criterios comunes y su desarrollo:

  1. El escenario de una posible repetición electoral es el peor posible porque significa el fracaso de la polí Los perjudicados son los ciudadanos que no tolerarían y “castigarían” a los responsables de una nueva llamada a las urnas para solucionar problemas que no les corresponden estrictamente. Quien piense en términos de beneficio propio o rechazo ajeno se equivoca y equivoca a los demás.
  1. Le corresponde a la fuerza más votada intentar formar gobierno. De no conseguirlo se impone una alternativa desde la izquierda que cuente con el mayor respaldo posible de esa propia izquierda.
  1. El día 13 de enero se constituye el Congreso. La elección de la Mesa se convierte en un elemento clave dadas sus funciones, en especial las de su Presidente, y el papel de moderación de una Cámara más plural y representativa que nunca. En ningún caso la mayoría de la misma debe quedar en manos del PP. En la mesa, sí podemos y debemos realizar los esfuerzos de elaborar un gran acuerdo de toda la Cámara mediante el cual la Mesa representaría la aritmética parlamentaria, correspondiendo su Presidencia a una persona del Grupo Socialista. Lo lógico de ese acuerdo por su mecánica es que el PSOE se quedara sólo con la Presidencia, La visualización de una Mesa muy plural nos permite preparar mejor el escenario para trasladar a una futura investidura los apoyos comunes entre la izquierda y la idea de retomar un diálogo de colaboración con ERC y las fuerzas nacionalistas vascas y catalanas.
  1. Rajoy debe ser derrotado en todas las sesiones de investidura. Para ello toda la pluralidad de la izquierda debe sumar sus votos contra su candidatura. En esa tesis no habrá un Presidente o Presidenta del Gobierno del PP, sea Mariano Rajoy o cualquier sustitución que se pretenda. Evidentemente si otras fuerzas, que no son de izquierda, dieran su apoyo o se abstienen, será sólo su responsabilidad la que lleve a la presidencia al PP.
  1. Proponemos que todas las fuerzas de izquierda apoyen, al menos, la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia. Para ello es imprescindible que el candidato del PSOE presente su candidatura y su programa en una sesión de investidura.  Y lo debe hacer negociando previamente sus apoyos con el resto de fuerzas de la izquierda y otras que pudieran sumarse, sin forzar un pacto de gobierno o de legislatura
  1. Proponemos que el acuerdo, o la disponibilidad para intentarlo, sea respaldado de forma común por una consulta social abierta a todos los ciudadanos progresistas que se inscriban al objeto de participar en la misma para que sea respaldada o no en un ámbito mayor que el de las propias direcciones de los partidos que intenten el acuerdo.
  1. El mejor gobierno de la izquierda sería uno que, presidido por Pedro Sánchez, fuera conformado y respaldado por los grupos parlamentarios que voten al candidato socialista. Ese futuro gobierno no debería ser una suma grupal de sus componentes políticos sino que lo lógico sería que se formara por consenso de todas las fuerzas.
  1. El plan de emergencia social y cívica de ese gobierno implica la derogación de todas las medidas puestas en marcha por Rajoy que han contado al menos con la oposición común del PSOE e IU en el Congreso recientemente disuelto. En particular la derogación de la reforma laboral así como la puesta en marcha de un proceso de reforma constitucional que contemple los derechos del estado del bienestar en la misma. Del mismo modo se abordará el proceso de entendimiento para superar en primer término el gravísimo conflicto existente en Cataluñ Algo que requiere medidas audaces y realistas, para reconducir el diálogo territorial y la adopción de un nuevo modelo en el que todas las Comunidades Autónomas puedan sentirse cómodas dentro del Estado español respetando su propia capacidad de decisión, cuestión que se abordará en el marco de una reforma constitucional que deberá presentarse ante la ciudadanía al final de esta legislatura. Se impulsará a corto plazo la derogación del artículo 135 de la Constitución o, de ser bloqueado por el Senado, se eliminará en la reforma propuesta. El resto de órganos constitucionales, del poder judicial, de los órganos de control en materia de telecomunicaciones, RTVE…etc. se revisarán y modificarán para adecuarlos a un modelo de consenso y profesionalidad, pluralidad política y efectividad profesional. Se regulará la inadmisibilidad de que personas que han representado u ostentado altos cargos en cualquiera de los tres poderes del Estado, desarrollen actividades en el ámbito privado a través de las pertinentes incompatibilidades.

26 de diciembre de 2015

                Colectivo Espacio Abierto

Andalucía, algo más a la izquierda

Publicado en http://www.nuevatribuna.es

Héctor Maravall

En los resultados electorales andaluces hay un primer dato a resaltar. Andalucía ha girado, suavemente, pero ha girado, hacia el centro izquierda. Si sumamos por un lado los votos del PSOE y los de IU, mas los de PODEMOS, se superan los dos millones de votantes y si les añadimos los votos de Ciudadanos, que es un voto en torno al centro, con votantes de centro derecha y también votantes de centro izquierda, podemos concluir que más de dos terceras partes del voto andaluz tiene un componente de tinte progresista. Esto es una buena noticia.

El segundo aspecto a destacar es que tras 33 años de gobierno, el PSOE ha vuelto a ganar las elecciones, sin que tampoco el asunto de los ERES y las imputaciones a una parte de sus dirigentes o cargos públicos le haya afectado de manera especial. Esto es algo portentoso. Supongo que en la noche electoral la jueza Alaya habrá tenido insomnio. Esta claro que Andalucía no quiere a la derecha, al menos a la del actual Partido Popular y perdona al PSOE todo lo que haga falta con tal de que el PP no gobierne allí.

Hay un tercer aspecto a señalar. El PSOE en Andalucía es un partido con fuerte arraigo organizativo, habrá quien diga que es consecuencia de tantos años de mucho poder y de prácticas clientelares. Es posible que una parte sea así, pero en todo caso es un partido con fuertes raíces, actuales e históricas y esta realidad no se puede infravalorar, como en alguna medida ha podido hacer PODEMOS.

Por supuesto el éxito del PSOE tiene una capitalización directa por parte de Susana Díaz, aunque al final sigue sin tener la mayoría absoluta que tanto buscaba y no le va a ser fácil realizar pactos, al menos con la comodidad y proximidad que tenía con la IU sabiamente dirigida por Diego Valderas. Vamos a ver como se desenvuelve a medio plazo, porque lo que es bueno para el “curriculum” de Susana quizás no sea tan bueno para sacar adelante una política progresista en Andalucía. Y también puede capitalizar esos resultados el PSOE a nivel estatal, superando la caída en picado de los últimos años, siempre y cuando la evidente ambición de Susana (¡¡¡esa lenta bajada por las escaleras del Palacio de Congresos de Sevilla en olor de multitudes, que ni en las mejores superproducciones de Hollywood!!!) no abra un agujero en la dirección socialista, cuestionando a Pedro Sánchez.

El éxito de PODEMOS es incuestionable, a pesar de que haya sido menor del que algunos temían o incluso ellos mismos esperaban. Lograr más de medio millón de votos y 15 diputados, sin apenas financiación, con muy limitada estructura organizativa y con una candidata claramente situada en la izquierda es una heroicidad política. Nadie se lo puede discutir. Aunque también debe ser objeto de reflexión que una cosa es superar y alterar el actual modelo de representación partidaria y otra muy distinta convertirte en la primera o segunda opción política. Ahora PODEMOS va a entrar en la “real politik”, tendrá que pronunciarse y mojarse en muchos temas. Y seguramente tendrá que moderar algo su mensaje y sus gestos (demasiados puños cerrados en los mítines) si quiere mantener esa imagen transversal que les acerque al 20%.

Lo de Ciudadanos también es digno de elogio. Hace dos años escuche por primera vez a Albert Rivera en una larga intervención política. Me sorprendió, no encajaba con la imagen que se trasmitía de él como centralista españolista, muy de derechas, frívolo…Aun se esta cociendo, pero podría aspirar a ser un político en la mejor línea de la UCD. No vendría nada mal para nuestro país tener un partido de centro, representativo de clases medias urbanas moderadas, laico, con el que la izquierda pudiera entenderse y acordar cuestiones.

Lo de IU es un drama terrible, que ojala no sea irreversible. Lo malo sería que ahora dieran un volantazo a posiciones aun más radicales. El discurso de Maillo no puede ser mas contradictorio, por un lado reniega del pacto de gobierno con el PSOE, lo considera un error y le achaca buena parte de su fracaso y por otra ha querido capitalizar los logros progresistas de gobierno de coalición. IU sigue empeñada, como siempre, en disputar los votos por la extrema izquierda, cuando debe hacerlo por otros caladeros: sindicalistas de CCOO y UGT, católicos progresistas, profesionales con ganas de que nuestro país funcione mejor, jóvenes solidarios que trabajan con  ONGs… PODEMOS ha aprendido en unos meses, lo que IU sigue sin percibir después de casi 30 años de existencia, que los cientos y cientos de miles de votantes que buscan, están en la orbita de la izquierda moderada desencantada del PSOE y no en los antisistema que ni van a votar ni van a votar cualquier cosa que suene remotamente a comunista.

IU, ya lo he dicho otras veces, está al borde del abismo y lo peor sería una huida hacia delante. Síntomas hay y ya están preparándose los que quieren manipular el pacto de gobierno andaluz y de ahí a justificar la abstención en Extremadura no hay mas que un paso (ya se esta autoreivindicando el líder extremeño). Y si encima tenemos la   escandalera madrileña… que esperemos que se encauce y se busque a una persona sensata para el Ayuntamiento, como se ha encontrado a García Montero para la Comunidad.

Por ultimo no es mala noticia el batacazo de UPyD, a ver si de una vez se dan cuenta de que no puede ser el cortijo de Rosa Diez.

En definitiva, en Andalucía ha habido ganadores y perdedores de distinto cariz y nivel, a izquierda, derecha y centro, pero lo mas positivo es que la ciudadanía esta pasando factura a las políticas de brutal ajuste neoliberal y a la corrupción. El panorama del nuevo Parlamento  andaluz, si bien  no va hacer fáciles los pactos, al menos hasta después de las elecciones generales y que todos tengan las manos libres hasta entonces, al menos permitiría desde ahora una intensa presión progresista de PODEMOS con IU y hasta con Ciudadanos, para que el gobierno socialista afronte, de una vez, retos pendientes desde hace mucho para la transformación progresista de Andalucía.

Pávlov Iglesias

Publicado en http://www.huffingtonpost.es

José Francisco Mendi

5 de febrero de 2015

La última encuesta del CIS sitúa a la formación que lidera Pablo Iglesias como la segunda fuerza política del país. Enhorabuena. Con la salvedad de Grecia, que ha sufrido lo suyo, España es el único país de Europa en el que el descontento hacia los gobiernos y las carencias del sistema democrático se han encauzado más hacia la izquierda. Pero incluso el Estado heleno, gobernado por una amplia coalición progresista, sufre como tercera fuerza política a una formación fascista.

Estos datos sociológicos fortalecen la tesis de que España está dejando de ser bipartidista, pero sigue estando fuertemente polarizada entre la izquierda y la derecha. Sólo existe una redistribución de fuerzas en ambos polos dispuestas a soportar un año de múltiples citas electorales que, con la salvedad catalana, culminarán o confluirán si se adelantaran, con las elecciones generales.

Nos dice el CIS que Podemos está en su mejor momento sociológico y probablemente electoral. Es lógico. ¿Por qué? Por algo que ya ha pasado en reiteradas ocasiones en la política, que si bien ha variado cuantitativamente, no lo ha hecho desde el punto de vista cualitativo. Es más importante la novedad que el contenido. Algo que experimentamos con los niños, y no tan niños, cada vez que reciben varios regalos simultáneamente, en su afán por abrir un nuevo paquete sin haber terminado de abrir el anterior. La explicación científica a este hecho nos la dio Iván Petróvich Pávlov en la frontera que transcurre entre los siglos XIX y XX. Este fisiólogo y premio Nobel fue uno de los precursores de la psicología científica. Sus estudios sobre la ley del reflejo condicional le han hecho tan conocido como reconocibles son sus experimentos con los perros que adquirieron su propio nombre. Ya saben. Se acerca la comida y salivamos. Si al acercarse la comida suena un timbre terminamos por salivar cada vez que alguien llama a la puerta. Bueno, salvo que sea Rajoy y entonces uno ya no sabe qué hacer con la saliva…

Pávlov analizó los estímulos y las respuestas. La conexión entre unos y otras. Su carácter condicionado e incondicionado. Pero ¿qué tiene que ver esto con los resultados del CIS? Mucho. Hoy Podemos es un estímulo. Tiene un fuerte componente de activación emocional. Y como los buenos estímulos, es de amplio espectro, no parece tener graves contradicciones y resulta agradable para la mayoría. Pero sobre todo es novedoso. Mientras Podemos sea un estímulo, crecerá. Cuando Podemos se convierta en respuesta, menguará. Y lo hará desde el día siguiente en el que las urnas le impongan la necesidad de decidir, de gestionar. De ser respuesta, en definitiva, porque la democracia así lo haya querido.

La sociedad necesita estímulos, y si son nuevos, mejor. Le pasó al PCE en la transición. Un partido que fue estímulo de democracia pero que no funcionó como respuesta para la democracia. Le pasó a IU en 1986. Un estímulo novedoso para la izquierda tras el referéndum de la OTAN que no ha sido la respuesta para la izquierda de este país, como certifican precisamente estos datos del CIS. También la derecha ha buscado sus estimulaciones. UPyD surge como novedad y, a los pocos años de su nacimiento, su respuesta se apaga para alumbrar otros estímulos como Ciudadanos. Estímulos y respuestas…

Pero las personas también quieren y necesitan respuestas. Y no todas son de nuestro agrado. No pueden serlo. Esa es la grandeza de la política, del diálogo, del acuerdo y la cesión. Las próximas citas electorales obligarán a elegir. A transformar los estímulos en respuestas. La sociedad de hoy se ha configurado para atender más a los estímulos que a las respuestas. Ha surgido algo nuevo, no algo mejor. El último libro, la última película, el último gadget… son los estímulos. Necesarios y motivantes. Sin ellos no habría respuestas. Pero si descargamos todo el peso del comportamiento en los estímulos, abandonamos nuestra propia responsabilidad. La culpa es del estímulo y nos frustramos porque nos defraudan. Por eso sería bueno un equilibrio de la sociedad hacia un mayor peso de las respuestas. Suele ser menos gratificante. Nos obliga a enfrentarnos a conceptos incómodos como “personalidad”, “racionalización”, “decisión”, “afrontamiento” y “diálogo”.

El comportamiento humano es mucho más complejo que lo que ya intuía Pávlov. Entre los estímulos y las respuestas hay una maravillosa maquinaria llamada cerebro. En donde la razón y la emoción comparten estructura y función para analizar los estímulos y elaborar con nuestra personalidad las respuestas que nos parecen más correctas a los mismos. Eso es la libertad.

¿Pero hay alguien que no va a votar a Podemos?

Héctor Maravall, abogado

Publicado en http://www.nuevatriuna.es

En años anteriores uno de los temas redundantes en las comidas, cenas, roscones y aperitivos de las fiestas navideñas, al menos en mi círculo familiar y de amigos, fue la crisis. En este año, sin embargo, las discusiones han sido sobre las próximas elecciones. No es que Rajoy nos haya convencido de que se ha acabado la crisis, es que el personal tiene tantas ganas de que las cosas cambien y además cree que sí que es posible, que prefieren hablar del futuro.

Empezamos la temporada de festejos con las cenas y comidas en Gijón, con la familia de Rubén. Praxi, con la ayuda de Amador nos hizo numerosos y riquísimos platos, pero antes de empezar la cena de Nochebuena, nos advirtió que los que no fueran a votar a PODEMOS se quedarían castigados sin probar nada. Previamente Juan y Rubén ya nos había aleccionado de que nos harían esa pregunta, así que sin dudarlo ni un segundo contestamos afirmativamente, tanto nosotros como todos los demás invitados, hasta Mateo que tiene diez meses y asentía con la cabeza. Como premio tuvimos, además de aperitivos y entrantes,  sopa de marisco con cientos de suculentos tropezones,  seguido de bacalao con tomate, cabrito al horno y tarta y turrón. Tengo que decir que repetí de casi todo. No cuento lo del día de Navidad, ni del día de los Inocentes, para que no se piense que soy un consuegro exagerado por agradecido y tragón. Brindamos por la salud, el amor y el triunfo de PODEMOS.

Días mas tarde, en una comida aperitivo en el Bar Sidi de Chueca, a la que nos invitó mi hermana Elisa a todo el grupo de sus amigos, entre vermuts, ensaladilla y tortilla de patatas, volvió a salir el tema y casi todos los que se pronunciaron indicaron que iban a votar a PODEMOS.

En la cena de Nochevieja en nuestra casa, con la excepción de mi suegra y su hermana, la opinión mayoritaria también fue favorable a votar a Pablo Iglesias y su equipo. Aquí y dado que la cena la había preparado Elena con mi ayuda de pinche, tuvimos mas libertad de expresión y los dos  argumentamos la necesidad de seguir votando a IU, para que no desaparezca lo que representa y propone y esperando fervientemente  que no nos den motivos para hacer otra cosa, porque anda que en Madrid están liándola bien.

En la merienda del roscón de Reyes, más de lo mismo. Y para terminar la ronda, en una cena en casa de mi amiga Cecilia, PODEMOS era el favorito de los anfitriones.

Es verdad que el muestreo esta algo sesgado porque todos los participantes en estos fiestorros van del centroizquierda a la izquierda mas alternativa, con la excepciones ya mencionadas de mi suegra y su hermana, esta ultima con casi 92 años y preocupada porque Pablo Iglesias le quite la pensión o los ahorros.

Para entender bien el seísmo político que se puede estar generando, aclaro que la inmensa mayoría de mis contertulios en las cuchipandas referidas han sido votantes del PSOE y en menor medida de IU.

Otro dato a tener en cuenta, es que quienes hace algunos meses defendían el voto a PODEMOS, lo justificaban en  “que se jodan los de la casta”, “que se vayan a tomar por culo de una vez” y razones parecidas.  Es decir un mensaje en negativo y por tanto podría ser una intención de voto más volátil o menos firme.

Ahora ha cambiado sustancialmente la motivación. “Hay que darles una oportunidad”, “hay que dejar a los jóvenes no contaminados”, “no tendrán experiencia, pero tienen clara voluntad de cambiar las cosas y de resolver los problemas de la gente”. Es decir un mensaje en positivo y esperanzador.

Resulta también interesante resaltar que ninguna de mis amistades y familiares son ingenuos; es gente informada y que sabe en que mundo y en que condiciones vivimos. No esperan por tanto milagros de PODEMOS, lo que buscan es gente con ilusión, dispuestas a afrontar las dificultades sin arrugarse, honrados. Por ello creo que esta intención de voto es mucho más sólida y estable que el mero cabreo de meses atrás.

Es verdad que queda mucho camino por delante, que la campaña electoral aun no ha empezado a fondo y que hay factores que pueden influir en la decisión final del voto. El PP aumentará su furibunda critica a PODEMOS, sobre las desgracias que nos ocurrirán si ganan y buscarán debajo de las piedras si Pablo Iglesias o Iñigo Errejon han pagado a un fontanero sin IVA, han conducido a 95 kms/h. en la M-30, se han comprado una tablet ultimo modelo o si fumaron un canuto una noche en Malasaña. Además es muy posible y deseable que el PSOE afiance y amplíe su recuperación y cese su sangría hacia PODEMOS. Y esta la incógnita de la evolución de IU, que nos van a tener a sus votantes pasados, presentes y futuros, con el alma en vilo hasta el ultimo minuto.

Por tanto hay mucho partido por jugar. Ya veremos que pasa al final, pero es obvio que el deseo de cambio es muy amplio y su identificación con el voto a PODEMOS cada día es mas fuerte.

‘Corruptio optimi, pessima’

Publicado en http://www.asturias24.es

Mariano Santiso

Hoy a los ciudadanos no les llegan ya las afirmaciones como las que estos días pronunciaba  la dirigente del PP Dolores de Cospedal: “La misma corrupción que hay en un partido político, la hay en la sociedad”. La falta de comportamiento ético de los políticos es el peor ejemplo, ya que como una correa de transmisión viene a justificar las malas prácticas de los ciudadanos. El principio romano corruptio optimi, pessima ya nos señalaba que la corrupción de los más altos representantes, de “las élites políticas y económicas” es la peor, la más sangrante, porque incide directamente en el pensamiento y en la acción ciudadana.

No sirve de excusa que haya ciudadanos corruptos porque las clases dirigentes, los políticos, tienen que ser ejemplo para la sociedad sobre la que gobiernan; ejemplo sobre esa ciudadanía que pretenden transformar. Si no es así ¿con qué legitimidad les van a pedir a la gente honradez? ¿Con qué derecho les van a pedir que contribuyan a la defensa de los derechos sociales, civiles y económicos que tan en entredicho se han puesto, se siguen poniendo en estos momentos de crisis? ¿Con qué legitimidad le vamos a pedir a los ciudadanos que paguen sus impuestos?

Paradojas de la vida: es una parte de la sociedad, esa que algunos señalan, la que está recordando a los políticos su obligación de servicio público, las que les recuerda lo conquistado, lo que no se puede ni debe perder, la que les exige decencia y honradez. A diferencia de  lo que ocurre en otros países, como en Francia, España no está adoleciendo de xenofobia ni de radicalismo, sino que demanda un revulsivo democrático y la recuperación de lo perdido en nombre de la crisis: la sanidad, la educación, las pensiones, la dignidad…logros que no se venden, no son moneda de cambio; sobre todo cuando el cambio aboca a un callejón sin salida.

la mano en el cajón

Es imprescindible apartar de la vida pública y exigir la restitución de lo robado a aquellos que hayan metido la mano en el cajón; especialmente si el hurto afecta a esos políticos que deben ser ejemplo de honestidad, y cuyas actuaciones ensombrecen el trabajo de los miles de alcaldes y concejales, de todos los partidos, que trabajan honestamente y, en su mayoría, gratuitamente para mejorar las condiciones de vida de sus vecinos.

Los asturianos que residimos y trabajamos en Madrid vivimos una eterna paradoja, en la capital nos consideran asturianos y en Asturias nos tienen ya por madrileños, convirtiéndonos en apátridas involuntarios. Sin embargo, esta paradoja nos permite tener un punto de observación más alejado de la refriega diaria en nuestra “aldea gala”, Asturias. Esa distancia no me impide seguir sintiendo como prioritaria mi tierra, así como mis ferrocarriles, y atender los avatares políticos; desde una experiencia política que me permite mantener la apuesta, como no podía ser de otro modo, por tratar de mejorar las condiciones de vida de los/as ciudadanos/as y pelear por una sociedad más justa y que promueva la igualdad de oportunidades.

Sigo con interés todos los días las noticias de mi Asturias y desde la distancia me produce tristeza ver que seguimos instalados en una crisis económica que golpea una vez más nuestro tejido industrial,  mientras  nos dedicamos más a destrozarnos y descalificar al adversario que a trabajar conjuntamente para solucionar los problemas.

Se reproduce en la vida diaria lo que llamo el síndrome del paso de cebra. Cuando uno es peatón se enoja con el vehículo que no se detiene y cuando uno es conductor se cabrea con el peatón que atraviesa despacito el paso de cebra. Así, cuando “los míos” cometen errores, los demás son corruptos.

atajos

Es verdad que uno de los modos de corrupción consiste fundamentalmente en tratar de buscar atajos para que una empresa consiga un contrato público saltándose los principios de concurrencia y  equidad; evitando  someterse a un proceso de selección de ofertas riguroso que garantice que el contrato se lo lleva la mejor propuesta en el binomio técnico y económico; pero en este diario goteo de casos se produce un silencio estruendoso, el de los propios empresarios y sus organizaciones. Se habla mucho de los corruptos y muy poco de los corruptores cuando es obvio que a quién perjudica en primera instancia es a las empresas excluidas de estos contratos millonarios.

Asturias lleva décadas sometida a una crisis industrial brutal en la que la pérdida de puestos de trabajo en la minería y en la industria ha sido tremenda, con un escenario en el que no hemos sido capaces de crear suficientes  empresas que fabriquen productos de alto valor añadido que aporten I+D, empresas que  generen puestos de trabajo productivos y que puedan competir en un mercado global.

Otra forma de sangrar a la sociedad es a través del BOE; así, los consumidores hemos “rescatado” además de a la Banca, a las eléctricas y hemos pagado en las últimas décadas 8.800 millones de euros (4.383 millones de la moratoria nuclear) o, traducido a pesetas,1 billón y medio por supuestos “costes de transición a la competencia” y “compensar el déficit de tarifa”. Estas cifras no las ha “ahorrado”  Bárcenas en 20 años.

La situación de Alcoa, que de paso utiliza a sus trabajadores como rehenes, es la expresión de la improvisación y “el dejar hacer”  de una Administración Central que no ha sido capaz de poner orden, o no ha querido, en el sector energético; enterrando miles de millones de euros que pagamos todos en nuestro recibo de la luz, para compensar los errores del sector privado; y aquí tienen su punto de importancia la utilización de personajes determinados con las llamadas puertas giratorias al servicio de las eléctricas. Eléctricas que, en agradecimiento, castigan a los usuarios y a los grandes consumidores como Alcoa o Arcelor-Mittal o Asturiana de Zinc, empresas estas últimas que ya advierten que pueden entrar en un proceso similar al de la multinacional del aluminio, asfixiando en Asturias la actividad industrial, precisamente la generadora de empleo estable y no especulativo, con las tarifas más caras de Europa.

No sé qué es peor por sus consecuencias, si la corrupción o la desidia.

Ganemos a Podemos contra el PSOE

Publicado en Dominio Público el 12 de diciembre de 2014

http://www.publico.es

José Francisco Mendi
Miembro del colectivo Espacio Abierto

 ¿El reto es echar a Rajoy o quién le gana? ¿Sacar al Partido Popular de las instituciones, y de nuestras vidas, o saber quién protagoniza esa necesaria limpieza democrática? La izquierda perdió la Guerra Civil porque parte de ella antepuso la revolución a la movilización común contra el fascismo. ¿Serán ahora las nuevas erupciones en la izquierda y sus aliados quienes rememoren los errores del pasado? ¿No hemos aprendido nada?

El año que viene hay elecciones generales, municipales y autonómicas en la mayoría de comunidades. El escenario más beneficioso o, mejor dicho, menos perjudicial para el PP es hacer coincidir todas las elecciones el mismo día. Eso sólo es posible que ocurra el 24 de mayo de 2015. No lo veo en ninguna bola de cristal sino en el sórdido reflejo de las gafas de Mariano Rajoy tras echar un vistazo a la Ley electoral y a sus propias competencias como jefe del Ejecutivo. El presidente acaba de decir que piensa agotar la legislatura. Entre su pasado de mentiras, salvo algunas cosillas, y que técnicamente podría defender que un adelanto de seis meses no es tal, estamos ante la evidencia de una hipótesis más que plausible. Sólo hay un factor que podría distorsionar esta conjunción electoral: un objeto rocoso de órbita errática alrededor de la política denominado Artur Mas. Si este asteroide del nacionalismo arrebata la iniciativa al actual inquilino de la Moncloa para adelantar las elecciones catalanas en ese entorno, o incluso para esa misma fecha, no sería del agrado de Rajoy acudir a las urnas en una cita “Mas”. Sería una nueva coincidencia de objetivos entre ambos líderes que volvería a poner de manifiesto las contradicciones de su consentida e interesada relación. Sin duda entre ellos se ha fortalecido un vínculo que les ha dado, y seguirá dando, rédito en ese juego de mutuo placer nacional sadomasoquista. El problema es que entre la “PPfobia” de unos y la “naciofilia” de otros se puede transformar esta relación mutua de interés común, con amor y odio incluidos, en un órdago que aniquilaría por igual a estos dos amantes tal como ocurrió en la tragedia de Shakespeare. Eso sí, con muchos más daños colaterales, en forma de calaveras sociales, que el genial dramaturgo inglés no podría adivinar. Al menos nos cabe la esperanza de que la derrota de ambos consiga que sus dos grandes familias, la española y la catalana, decidan seguir juntas aunque cada una tenga la libertad y  el derecho a vivir su propia vida.

Salvo ese importante factor de distorsión, que puede salvar mis escasas dotes para la precognición política, considero que el próximo año habrá elecciones generales el 24 de mayo. Como suele ocurrir en este país, no será por el grave deterioro de un Gobierno que ha desarrollado su acción legislativa a golpe de decreto aun cuando posee mayoría absoluta en las Cortes. Tampoco lo será porque ha gobernado en contra del programa con el que los electores le dieron el poder. Ni siquiera por la corrupción certificada en sede judicial que acredita la financiación ilegal del Partido Popular. No. No estamos ante una derrota social de un Gobierno que ha destrozado sin piedad los derechos y la vida de las personas. Asistimos a una necesidad de supervivencia de la especie conservadora. Es imprescindible que cuando la derrota es inminente se minimicen los daños. De esto sabe mucho Zapatero, por cierto. No debemos olvidar que Rajoy se formó con Aznar, ese doctor en nacionalismos, ya sea para pactar con ellos o para crecer contra ellos aunque ellos crecieran contra él.

En este escenario de necesidades y urgencias de la ciudadanía para derrotar a la derecha, la izquierda vive una de las etapas más convulsas del panorama político. Ha sido imprescindible que se dé una agitación política tan brusca, como la que vivimos de la mano de la indignación popular, para vislumbrar que el cambio político es, además de perentorio, posible.   La principal preocupación de las izquierdas debe ser la suma para conseguir el objetivo fundamental de eliminar, políticamente, a Rajoy y lo que significa. En definitiva convertir la pesadilla en pasado y recuperar los sueños perdidos. Para ello debemos evitar una puja en el seno de las izquierdas que llene de confrontación el protagonismo sobre quién simboliza mejor ese nuevo cambio político frente al acuerdo que implica que sea posible. Los protagonistas del mismo son todos los que deseen construirlo. Sin duda la suma de PSOE, Podemos, IU, Equo y otras fuerzas de carácter progresista de ámbito territorial son el núcleo, la fuerza, la razón y la emoción de dicho cambio. Y de la mano también de sindicatos de clase y colectivos cívicos sociales progresistas. Ahora bien si el discurso de las izquierdas a la izquierda del PSOE se centra en la derrota del “bipartidismo” querrá decir que estas opciones priorizan su protagonismo frente al cambio político. Afortunadamente la posición de Pedro Sánchez y la nueva dirección socialista en materias como la rectificación sobre la modificación de la reforma del artículo 135 de la Constitución es muy positiva. Por cierto una de las peticiones de este colectivo formuladas en nuestra intervención como invitados a la Conferencia Política del PSOE en noviembre del año 2013. Como también es de agradecer la contundencia en el rechazo de una hipotética, y trágica para el PSOE y la izquierda, coalición con el PP a pesar de los guiños en ese sentido de importantes e influyentes actores económicos y empresariales. Ayudemos desde la izquierda al PSOE, y no le empujemos hacia la derecha para que la “profecía auto cumplida” de un gran acuerdo con el PP se haga realidad en el futuro.

También en las otras izquierdas debe ampliarse el acuerdo y la colaboración en su propio seno. No conviene tampoco una excesiva polarización a la izquierda del PSOE ya que el entendimiento será más sencillo cuantas menos listas electorales se confronten. Así que no me parece contradictorio apoyar la colaboración en la izquierda del PSOE con la cooperación con el PSOE para derrotar al PP. Sin duda la fuerza de Podemos debe ser bienvenida a la escena electoral. Lo mejor que le ha pasado a España en este último año es que la canalización del descontento social la haya protagonizado una formación que está en la izquierda. Una opción que, con su éxito en las elecciones europeas, ha impedido que sean otras formaciones de tipo xenófobo, racista y ultraderechista, como las que cuajan en buena parte de Europa, las que se nutran de ese desencanto ciudadano. Enhorabuena a Podemos y a todas y todos. La madurez de su proyecto llegará al día siguiente de las próximas elecciones cuando tenga que tomar decisiones y formalizar acuerdos con el resto de la izquierda. El fracaso de esta nueva formación sería convertirse en la “UPyD de la izquierda”. Tampoco debemos olvidar que Podemos puede dotar a esta necesaria suma en la izquierda de algo que no pueden aportar hoy por hoy ninguna de las demás fuerzas, incluido el PSOE, votos desencantados provenientes del centro y la derecha que pueden sumarse, consciente o inconscientemente, a este frente para derrotar al PP. Por lo que se refiere a IU, sin duda la opción más dañada por la opción de Podemos a nivel estatal, debe abandonar su batalla contra esta fuerza y los ataques que está impulsando en estos últimos días. Es cierto que está en juego su supervivencia. Pero si esta peligra lo es por sus propios errores y no por las virtudes de los demás. Para evitarlo ha impulsado un nuevo liderazgo como el del joven A. Garzón, por cierto más enrocado últimamente en IU como si tuviera que abonar alguna factura por su nominación. Pero lo más preocupante es el desigual despliegue y apoyo de candidaturas de “marca blanca” con el nombre de “Ganemos” con las que IU pretende “salvar los muebles” y fugas en favor de Podemos. De ahí que parezca que con esa similitud de siglas electorales se intente “pescar” en la confusión de algunos votantes a la hora de elegir entre papeletas tipo “mos”. Espero y deseo que en IU triunfe la opción de su política, la convergencia, y no la de su supervivencia identitaria. Lo veremos en la medida en que  la opción de IU por “Ganemos” no se abandone por un aparente problema jurídico según sea la fórmula con la que los diversos “Ganemos” concurran a las elecciones. El problema es que esta es una “línea roja” que ha ordenado no traspasar la dirección de IU ya que no está dispuesta a converger, sin red, en una fórmula tan abierta como son las agrupaciones electorales tan difíciles de controlar por los partidos integrados en su seno. Si una organización quiere subsistir necesita infraestructura, cargos públicos y dinero. Las agrupaciones electorales, cuyas listas además podrían elegirse a través de elecciones primarias, no garantizan nada de lo anterior y obligan a que desaparezcan incluso las viejas siglas. Así que si lo importante es el fin de la unidad, y no la identidad, IU no debería oponerse a esta fórmula jurídica. Si bien tiene algún inconveniente como es la posterior composición de las diputaciones provinciales. Algo que, por otra parte, se podría solventar con la fuerza de los “Ganemos” en las capitales que son las circunscripciones que más votos y diputadas y diputados provinciales aportan. Nada entonces habría que objetar a este impulso de aparente convergencia bajo el nombre de “Ganemos”. Que por cierto no es exactamente el modelo “Guanyem”. De todos modos si “Podemos” apuesta en las elecciones municipales por el apoyo y su integración en “Ganemos”, esto sólo será posible si estos últimos se conforman como una agrupación electoral y no como una coalición. El conflicto está servido con IU. Todo esto acontece en un momento en el que Podemos ha acordado no concurrir con sus siglas a las elecciones municipales. Veremos si esta propuesta sigue en pie en el caso de un hipotético adelanto electoral. No sería muy comprensible que se pueda votar en dos o tres urnas a una opción y no en otra. Sin que descartemos, además, que grupos o “Círculos” de Podemos de forma autónoma que no comparten dicha decisión se presenten bajo otra denominación parecida en ámbitos locales con el nombre de “Somos”. Por lo que respecta a otras fuerzas tengo la impresión de que Equo no tendría objeciones a su integración en dichas candidaturas comunes en forma de agrupación electoral. Más dificultades pueden tener otras opciones consolidadas en sus comunidades como Compromís o la CHA que hacen de su identidad territorial un valor político de primera magnitud. El caso de Anova y AGE en Galicia todavía es más complejo ya que suma casi todas las características del conjunto de procesos citados anteriormente. Todas estas formaciones también están sintiendo la anemia política debido a las transfusiones de sus apoyos hacia Podemos.

Esta ebullición electoral en la izquierda muestra un hervor sin precedentes. Es un panorama interesante para un observador de la política pero dramático para la gente. Ahora depende de sus protagonistas que el resultado no se quede en una pugna de ingredientes ni en una vaporización de su contenido. Necesitamos que esta cuidadosa elaboración se transforme en un atractivo menú para comensales de paladares muy diversos. Gustos plurales y variados en definitiva, pero que tienen en común el deseo de compartir una buena cocina de platos muy saludables socialmente, sin componentes corruptos y que sea accesible para la gran mayoría con una magnífica relación calidad-precio que nos permita no sólo satisfacer las demandas más básicas sino ser y vivir más felices.

Podemos y el PSOE más cerca: Una buena noticia

Publicado en http://www.nuevatribuna.es

Héctor Maravall

Parece que el panorama de la izquierda, poco a poco y no sin contradicciones, se va aclarando. El evidente giro a la izquierda de la dirección de Pedro Sánchez en el PSOE y la evolución hacia posiciones mas moderadas de PODEMOS, posibilitan en teoría un acercamiento y hasta un acuerdo de ambas organizaciones para un futuro. Pero vayamos por partes.

Tras largo tiempo en que las direcciones socialistas no se preocupaban mucho de los problemas de las clases trabajadoras, en las ultimas semanas se están sucediendo iniciativas y declaraciones que suponen un reencuentro con las aspiraciones de buena parte de su base social a la que habían ido abandonando, cuando no perjudicado directamente. La propuesta de derogación de la reforma laboral, de la negociación y aprobación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores, la iniciativa parlamentaria sobre la proliferación de las horas extraordinarias frente a la creación de empleo o el compromiso de modificar a fondo la reforma del art. 135 de la Constitución sobre el limite del déficit presupuestario, son todas ellas ideas muy positivas.

Sí, es verdad que muchos desconfiarán, basándose en experiencias de incumplimientos pasados. Habrá que ser en su día muy exigentes con ellos, para que no se queden en el baúl de las promesas electorales. Pero los socialistas han visto tan cerca el precipicio de la catástrofe,  que quiero creer que esta vez van en serio.

En cuanto a PODEMOS, resulta muy hipócrita el espectáculo que están dando no ya los medios, fuerzas políticas o instituciones económicas de la derecha, que va de suyo, sino también quienes se consideran progresistas. Antes alegaban, y con bastante razón, que sus propuestas eran imprecisas, confusas, populistas o muy radicales. Ahora, cuando van concretando algo,  moderando bastante y mostrando voluntad negociadora con la sociedad civil, las organizaciones sociales, los agentes sociales (hasta hace nada denostados) y las instituciones, etc. les siguen poniendo a caldo o por no ser creíbles o por haberse pasado a la socialdemocracia tradicional, provocado, según argumentan estos críticos feroces,  por meros intereses electorales.

¿En que quedamos? ¿Preferimos un PODEMOS radical a un PODEMOS que se acerca con contradicciones, pero  de manera paulatina, a la socialdemocracia clásica?

No me entusiasman especialmente los dos economistas que han diseñado las líneas básicas del programa economico de PODEMOS, discrepo de ellos en numerosas e importantes cuestiones, pero han tenido la gran virtud de llevar al equipo de Pablo Iglesias al terreno de la compleja y diversa realidad de una economía desarrollada como la española en un mundo globalizado. Solo por eso se merecen mi respeto y reconocimiento.

Por supuesto que una parte de las propuestas, que me he leído, siguen siendo en muchos aspectos  todavía excesivamente  genéricas y en otros casos inviables. Pero ¿qué creíamos? ¿qué iban a hacer el camino de Damasco o su Bad Godesberg  o su XXVIII Congreso extraordinario (donde el SPD alemán y el PSOE renunciaron al marxismo), en unas semanas? ¡Demasiado trecho han recorrido en muy poco tiempo!

Habrá quien diga que el equipo de Pablo Iglesias son una panda de oportunistas o que son gente sin principios. Prefiero no descalificar y sí subrayar que ahora ya es posible identificar puntos de encuentro con ellos, que una parte de sus propuestas podrían ser asumidas por el actual PSOE y hasta dar lugar a un programa de gobierno más o menos compartido.

Por eso me parece un error de bulto que todavía haya sectores del PSOE con el hacha de guerra levantada contra PODEMOS o metiéndoles en el mismo saco que al PP. Me consta que no toda la dirección socialista comparte ese equivocado mensaje de situar a PODEMOS en la extrema izquierda.

Es lógico que el PSOE critique a fondo a PODEMOS; es en estos momentos su mas directo competidor electoral y sería incomprensible que no se desmarcaran de ellos, mas aún cuando la dirección de PODEMOS sigue siendo implacable en sus ataques al PSOE y su inclusión en la casta. ¡Claro que los socialistas deben poner en cuestión y desmontar las contradicciones, ambigüedades y deseos irrealizables de PODEMOS!, pero desde el debate político e ideológico, nunca desde la descalificación de brocha gorda.

Además no hay que  “quemar las naves”. Si realmente queremos cambiar los gobiernos de las derechas, en España, en las Comunidades Autónomas y en las ciudades y pueblos, solo se podrá hacer contando con PODEMOS. Antes o después habrá que sentarse con ellos a discutir programas de gobierno y cuantas menos heridas haya de por medio, mejor que mejor.

Insisto: ya hay algunas bases de posible acuerdo. Intentemos a través de la crítica constructiva, rigurosa, documentada, científica, ir influyendo para que PODEMOS continúe su avance hacia posiciones razonables de centro izquierda. Y eso sí, no pongamos solo la lupa en el programa de PODEMOS, también los socialistas tienen mucho camino que recorrer en el diseño de un programa ilusionante y movilizador, de claro contenido socialdemócrata y ademas necesitan contar con unos candidatos, a todos los niveles, que sean creíbles y serios.

Me he abstenido en esta reflexión de cualquier alusión a la tercera pata de los necesarios pactos de gobiernos progresistas: IU. No la he mencionado por dos razones. No creo que vayan a ser un obstáculo a pactos de progreso (salvo en el improbable caso de que triunfaran las nefastas tesis de sus dirigentes extremeños) y en segundo lugar, esta organización, sumida en un notable trauma de identidad, está también en pleno proceso de redefinición y todavía no sabemos muy bien por donde van a decantarse las cosas. Tiempo habrá de comentarlo.